La cotización informal rompió el techo del tipo de cambio referencial de Bs 9,74 y luego retrocedió levemente a Bs 9,87. Analistas advierten tendencia alcista por escasez y demanda.
El dólar paralelo volvió a marcar un nuevo pico este lunes al superar la cotización referencial establecido por el Banco Central de Bolivia (BCB) que se sitúa en Bs 9,74 para la venta. La divisa en el mercado llegó hasta Bs 9,92 y luego retrocediendo ligeramente a Bs 9,87.
El movimiento confirma la creciente presión sobre la divisa estadounidense en Bolivia y amplía la brecha entre el tipo de cambio oficial referencial y el paralelo, en un contexto de escasez de dólares y alta demanda.
De acuerdo con el economista Fernando Romero, el alza del tipo de cambio referencial responde a factores estructurales del sistema financiero. “Ha subido porque también ha aumentado el costo real de los bancos. Si consiguen dólares más caros en el exterior, el indicador sube automáticamente”, explicó.
Romero señaló que el comportamiento reciente también está influido por operaciones de gran volumen en el sistema formal. “El Banco Unión ha pagado alrededor de 9,64 bolivianos por dólar y ha transado más de 30 millones, lo que empujó el precio de venta a 9,74”, indicó.
El analista agregó que existe una menor oferta de divisas en el sistema formal, lo que obliga a muchos actores económicos a recurrir al mercado paralelo, donde los precios reaccionan con mayor rapidez.
A diferencia del tipo de cambio referencial —que sube de manera gradual— el dólar paralelo presenta mayor volatilidad. Según Romero, esto se debe a factores como la incertidumbre económica, la demanda especulativa y la reacción inmediata a conflictos sociales, problemas de abastecimiento de combustibles o anuncios económicos.
“Personas y empresas compran dólares por protección, lo que hace que el precio suba rápidamente”, explicó.
Tendencia al alza
El economista advirtió que la tendencia para los próximos meses apunta a un incremento sostenido tanto del dólar referencial como del paralelo. Esto, debido a que persisten problemas estructurales como la escasez de divisas, la alta demanda y la falta de medidas económicas de fondo.
En ese escenario, el tipo de cambio referencial continuaría ajustándose de forma progresiva, mientras que el paralelo podría subir con mayor rapidez y volatilidad.
Romero también alertó que factores como la conflictividad social, posibles incrementos salariales, problemas en el suministro de combustibles y la incertidumbre política podrían intensificar la presión sobre el dólar.
A esto se suman riesgos externos, como tensiones internacionales, que podrían agravar el panorama.
Con estos elementos, el mercado cambiario boliviano se mantiene en una dinámica de ajuste constante, marcada por una oferta limitada de divisas y un creciente desequilibrio que se arrastra desde 2023, consolidando una tendencia alcista en el corto plazo.
